|
|
Luis
Landriscina
|
|
Conocida figura del mundo artístico nacional. Comenzó su carrera en el festival “Cosquín 64”, donde se le otorgó el
premio al mejor cuentista y recitador.
En 1963 publicó su primer libro de poemas: Un chaqueño canta a su tierra y
en 1967, Con gusto a Chaco.
Actualmente reside en Buenos Aires y se preocupa por difundir todo lo referente
a su provincia natal.
|
|
Notas
Periodísticas de la Despedida de Luis Landriscina en Villa Angela |
|
Nació
el 19 de diciembre de 1935 en Colonia Baranda, provincia de Chaco. Hijo de
Inmigrantes italianos, Luis es el séptimo entre ocho hermanos. Siendo muy
pequeño, su madre fallece y pasa a ser criado por sus padrinos. La ruptura de su
familia de origen no impide que Luis siga manteniendo contacto con sus hermanos,
de los cuales tres viajan a vivir a Buenos Aires. Cursa sus estudios primarios
en las localidades de Resistencia y Villa Angela, y comienza a destacarse por su
gran facilidad para narrar historias. Participa de los cuadros artísticos de la
Parroquia de Villa Angela y, luego del servicio militar, forma parte del
conjunto folklórico "Los Cardenales". Se casa con Guadalupe Beatriz Mancebo y en
\1963 nace su primer hijo. Posteriormente integra la delegación de Chaco que
participa del Festival de Cosquín de 1964. Allí es consagrado revelación como
cuentista y recitador, hecho que le brinda el estímulo necesario para intentar
suerte en Buenos Aires. Vive dos años en la Capital Federal y comienza a
destacarse en lugares como "La Tribu de los Farías Gómez" y "La Peña de Fanny",
a la vez que nace su segundo hijo en 1966 y hace esporádicas apariciones en
radio y TV ("Peña de Peñas", "Casino Phillips"). Para instalarse definitivamente
en Buenos Aires, Landriscina decide empeñar su casa de Villa Angela y poco
después, hacia 1968, firma su primer contrato discográfico. Inaugura y actúa
todos los domingos en el Canal 13 de Santa Fe junto a un elenco integrado además
por Ramona Galarza, Los Cantores del Alba, el Ballet de Ismael Gómez y Néstor
Fabián, logrando una enorme trascendencia en todo el Litoral. En Buenos Aires,
se suceden sus participaciones televisivas ("Sábados continuados",
"Completísimo") y Canal 13 le ofrece realizar un micro de humor, todas las
noches antes del noticiero. A principios de los '70 su popularidad se multiplica
y hace en radio "Mano a mano con el País", un éxito que lo lleva a realizar,
cada año, más de 130 presentaciones en festivales entre los meses de octubre y
febrero. Instalado definitivamente en el sitio de los elegidos por el gusto
popular, comienza en 1971 a realizar temporadas en Mar del Plata. Primero en la
Confitería París, luego en el Hotel Provincial y más tarde en el Hermitage.
Paralelamente, y con un vertiginoso ritmo de trabajo, se suceden los discos y
las presentaciones en el exterior. Desde 1965, y a lo largo de toda su carrera,
Landriscina ha visitado Uruguay, Chile, Paraguay, Puerto Rico, Israel, Estados
Unidos, Canadá y Australia.
También
hace incursiones en cine, participando de las películas "Joven, Viuda y
Estanciera", "El casamiento del Laucha", "Millonario a
la Fuerza", y la serie de películas "Argentinísima".
Hacia 1974 deja de participar en festivales con la excepción de Cosquín, y donde
sigue yendo todos los años, y se dedica con especial atención a la radio y la
televisión. En 1977 realiza su primer temporada en un teatro grande de Buenos
Aires, con el espectáculo "El mundo de Landriscina" en el Teatro Coliseo.
Trabaja junto a Héctor Larrea (su personaje "Don Verídico" ocupa durante diez
años las mañanas de Radio Rivadavia) y produce los programas televisivos "Landriscina
con Todos", "Landriscina con todo el País", "Landriscina de entrecasa", "La
Estación de Landriscina" (1992) y, "Landriscina con todos" (1996) y actualmente
en el aire "Landriscina, Mano a mano con el campo", de carácter agropecuario. Ha
grabado 26 discos y cosechó en su carrera dos premios Prensario, tres Santa
Clara de Asís, una Estrella de Mar, la orden del Quebracho en Chaco, un premio
Broadcasting y, por su programa de radio actual "Mateando con Landriscina", gana
su primer Martín Fierro (1995), además de innumerables condecoraciones en el
País y el exterior. Con treinta años de trayectoria, Luis Landriscina es hoy una
de las figuras más populares de nuestro País, auténtico representante y experto
en los usos y costumbres de las más diversas regiones de la Argentina.
Diciembre de 1999.- |
|
Pedido de Mano
Cuento
Una cosa que ha ido variando con el
paso del tiempo, y recurro también a la memoria de los mayores: el protocolo o la
institución que fue alguna vez el noviazgo. Y esto a los más chicos les va a resultar
hasta risueño, gracioso tal vez, porque yo voy a refrescarles la memoria a los mayores lo
que era estar de novio hace unos años: primero había que conseguir la dama, que ella
viera si el venía con buenas intenciones, le dedicara alguna sonrisa y se encontraran a
la salida del cine, a la salida de misa o en un baile. Pero cuando ya se entablaba una
relación, uno no podía llegar hasta la casa; llegaba una cuadra antes, porque no estaba
autorizado ya que no había pedido la mano.
Y las madres de las chicas se
justificaban con las vecinas diciendo: es una "simpatía" de la nena pero no
hay nada serio todavía. Y cuando se establecía la relación ya concreta y la cosa
pintaba para casamiento, había que pedir la mano y había que ir a la casa de la novia, y
había un rito para esto. Se elegía una noche, que podía ser jueves a la noche o sábado
a la noche, y se hacia cena con picada y todo, y los dueños de casa, o sea las familiares
de la novia, se vestían como para comunión, todos de negro o azul oscuro; a veces hasta
los abuelos estaban para conocer al candidato, y los más chicos con un moño enorme,
parecían gato de rico... Y venia el novio y saludaba a todos, mano a mano, y se comía en
un clima de cierta rigidez protocolar: se agarraba el cubierto como nunca se agarraba con
el dedito para arriba, y no se volcaba vino para nada, y después de la cena el padre y la
madre de la muchacha lo invitaban a pasar a la sala al candidato. La chica quedaba afuera
y él exponía sus intenciones y sus posibilidades en la vida. Y de acuerdo a si
llenaba las expectativas que tenían los padres para el futuro de su hija, le decían.
-Bueno, desde la semana que viene
puede considerarse como uno más de la casa, casa que entendemos que usté va a respetar,
respetando a nuestra hija. A partir del jueves que viene, usté puede venir jueves y
sábado de noche, domingos a la tarde, porque el lunes se trabaja, y los jueves y sábado
incluye cena en la visita; usté va a ser bienvenido en nuestra mesa. Y hay novios que han
engordado con el sistema. Y eso no me pueden negar que ha cambiado, porque hoy en
día si los hijos te avisan que se van a casar ya es un homenaje a los padres. Hay algunos
que te avisan después. Y bueno: éste es el caso de la historia que les voy a contar. Una
chica de este tiempo con un muchacho de aquel tiempo. Mejor dicho, el padre de la chica,
hombre de aquel tiempo; la parejita, de esta época, modernos los dos.
El padre de la chica, patriarca,
conservador, tradicionalista, fiel a sus propios principios y convicciones, llamó a su
hija y le dijo:
- Dígale al mocito ése que anda con
usté que venga a hablar conmigo en relación a uste.
- Y la chica muy moderna le dice:
- ¡Pero, papá! ¡Estas cosas no se
usan más ya!
- Le clavó los ojos el viejo.
- Lo que se usa de las puertas de casa
afuera me tiene muy sin cuidado. A mí me importa lo que se usa de las puertas de casa
para adentro. Las leyes de la casa las dicto yo, y usté es parte de mi casa. Y dígale al
caballerito ese, eh, que si quiere seguir viéndose con usté lo espero hasta el jueves.
Después del jueves que busque otra novia. Y viá tener la delicadeza de esperarlo
con una cena.
Y fue la chica a hablar con el
muchacho y le dijo:
- Mira que vas a tener que hablar con
papá.
- ¡Está loco tu viejo!.
- Pero mirá que papá...
- ¡Pero esta loco! ¿Qué te pensás!
¡Qué me voy a vestir de DArtágnan como en el siglo pasado; voy a ir con la capa y
la espada y el sombrero y le hago la corte...? ¡Nooo!, ¡Eso es del siglo pasado!
¡Disculpame, Carmencita!.
- Mirá que papá dice que no nos vamos
a ver más...
- Así que por cariño a la chica al
final fue. Jueves a la noche: picada y cena. En la picada nomás va el padre vio mal
parado al candidato. Así que lo encaró antes, cosa de ahorrarse la cena. Lo hizo pasar
para adentro; se sentaron, se sentó, mejor dicho, el padre de la chica, a él lo dejó
parado; cerró la puerta; no había mas nádie; de hombre a hombre: era la cosa. Un
sillón de esos de gobernación de provincia, bien afirmado. Lo miró a los ojos y dijo:
- Usté verá qué es lo que me tiene
que decir, mocito.
Y el otro, medio desfachatadón dice:
- Bueno, yo le vengo a avisar para
que no se entere por boca de ganso, que ando enoviando con su hija y quise avisarle
algunas cosas de mi vida pa que no se las tenga que averiguar por las chismosas de
la zona. Soy bastante trasnochador, fumo y chupo como loco, me doy vuelta pafuera,
soy muy timbero, vivo en el hipódromo, me encanta la timba...
- Al viejo se le iba encrespado el cuero
del cogote... como puma para saltar... Y el otro sigue enumerando sus virtudes.
Dice
- Soy bastante mujeriego, gracias a
Dios...
No podía creerlo el padre de la
chica.
- jPero usté no tiene vergüenza!
- Tampoco tengo vergüenza... Eso sí:
tengo tres estancias y una fábrica funcionando.
- Bueno -dice el viejo- ¡Perfecto no
hay nadie en la vida!.
De todo como en galpón,
Imaginador, Bs. As. 1994.
Selección: Antología de Autores
Chaqueños - María Azucena Villoldo - Obdulia García)
|
|
Médico y Carpintero...
A los pueblos del interior
llegan de tanto en tanto los visitadores médicos y les dejan a los médicos las
muestras de una nueva droga contra esto, o una nueva droga contra aquello.
‑ Pruébela ‑ le dice el
visitador del laboratorio al doctor ‑, porque esto ha superado totalmente la...
Entonces los médicos van
almacenando cantidades de estas muestras de remedios. Y éste del que les voy a
contar era uno de ésos que solía hacer lo que hacen casi todos los médicos de
pueblo : obra social con esas muestras gratis.
Pero si alguno de ustedes
es médico o si algún médico les ha dado alguna vez una de estas muestras, saben
que suelen tenerlas en una caja grande, y después, para encontrar el específico
que necesitan, tienen que revolver como a gallina clueca.
‑ Pero si yo lo tenía, yo
lo tenía... pero si el otro día estaban atados con una gomita... yo lo tenía.
Y ustedes a esta altura se
preguntarán : ¿ y el de la farmacia... ? No, no hay problema. Porque el médico
no hace siempre esto de entregar las muestras gratis, sino sólo cuando lo exige
la circunstancia. Por ahí viene del campo una señora que tiene cuatro o cinco
chicos, y todos están con sarampión o con varicela. Y el doctor sabe que la
economía no le da para comprar remedios para los cinco. Ahí es donde él mete la
mano en la caja ésa.
En el caso del médico de
nuestro cuento, como cada vez le resultaba más engorroso encontrar cada
medicamento, le encargó al carpintero del pueblo que le hiciera una suerte de
vitrina, como para tener una pequeña farmacia, e ir derecho a lo que buscaba y
no perder tiempo en revolver.
Los carpinteros son
iguales en todos lados. Algunos demoran seis meses, otros ocho. Si tiene
teléfono, vos los llamas... y ellos te responden
‑ Estoy en eso, ehhh...
Después te dicen
‑ Estamo ~ estacionando la
madera...
Las carpinterías de pueblo
son completas : con sierra sinfín, cepilladores, tupí. Y suelen traer los
troncos, porque ellos mismos hacen las tablas. Entonces se junta aserrín, se
junta viruta, y van haciendo las pilas, casi siempre en grandes tinglados
abiertos. Y vos ves las pilas de madera acá y más allá las pilas de los
recortes, que es lo que les va quedando, las costaneras, los pedacitos ésos que
después les pedís pa ' I fuego, porque total pa ~ qué los quieren...
Como ya había pasado de
castaño oscuro la demora, nuestro médico de la vitrina arrancó para lo del
carpintero, que se llamaba Ledesma.
Y llega el doctor y se
para sobre una montañita de aserrín apelmazado en el piso por la lluvia. Como
estaban pasando la cepilladora en un tablón, primero de un lado, después del
otro y enseguida de cada uno de los cantos, el ruido era impresionante. Por lo
que, al no poder decir ni una sola palabra, el médico se dedicó a observar. Ahí
cerca, el carpintero estaba trabajando con un formón la vitrina que él le había
encargado. De pronto se le escapa el formón y le hace toda una zanja a
la tapa del mueble.
Entonces, con total
naturalidad el carpintero agarró un poquito de cola, un puñadito de aserrín,
mezcló todo haciendo como una masilla, la aplicó sobre el surco, con la espátula
sacó el sobrante, pinceló con aceite de lino y siguió trabajando.
El médico siguió toda la
operación. Cuando paran de hacer ruido los otros con los tablones, le dice
‑ ¿ Qué tal, Ledesma ?
‑ Ehh, doctor, no lo había
visto. No me diga que estuvo hace rato.
‑ Si. ‑ Pero no me di
cuenta.
‑ Si, me di cuenta yo
también de que no te diste cuenta. Y entonces comenta el doctor, irónicamente
‑ Vos sabés que, parado
acá, viéndote trabajar, te tengo que decir que sinceramente te envidié, che.
Porque vi que fácil es el oficio de carpintero. Cualquier macanazo..., un poco
de masilla, aserrín, cola, aceite de lino... y arreglao el macanazo.
‑ Y al escuchar esto, el
carpintero se sintió agredido en lo más intimo. Por lo que lo mira y le dice
- Más o menos como el
oficio de usted, doctor. Nada más que los macanazos de ustedes los tapan con
bastante tierra. |
|
La despedida de Luis Landriscina.
Reportaje
(Extractado del Diario El Día ‑ La Plata,
Buenos Aires, Argentina, febrero del
2004)
Bajo la modalidad "chalchalera", el humorista Luis
Landriscina inicia este verano una extensa gira argentina e internacional con la
que se despide definitivamente de los escenarios.
Referente del humor provinciano sí los hay, este artista,
que se caracteriza por su estilo ingenuo y campechano, está actuando por estos
días en el Hotel Hermitage de Mar del Plata y planea recorrer a partir de marzo
todo el país y también Uruguay, España, Estados Unidos, Canadá y Australia,
entre muchos otros sitios.
"Dentrando a salir" se llama el espectáculo de Landriscina,
que planea una despedida al estilo de Los Chalchaleros y hará escuchar por
última vez a su público un repertorio que, por suerte, está registrado en
formato discográfico, como es el caso de "El humor de mi país" y "Landriscina
con todos".
"Veinte años no es nada ...pero cuarenta es el doble"
bromea Landriscina, para dar cuenta de su óptimo estado de ánimo, a pesar de que
los shows que está realizando por estos días lo alejarán definitivamente de los
escenarios. Aunque no del humor.
¿Qué significa iniciar una gira que representa la despedida
de los escenarios?
"Es un terremoto de sentimientos. Cumplo 40 años de haber
llegado con la delegación del Chaco a Cosquín y, casualmente, he bautizado mi
actual espectáculo "40 años de un sueño". La gente puede suponer que era un
sueño de trascender yo, y yo quería que nombraran a mi pueblo por radio, después
resulté ganador y eso hizo que se estimularan los sentimientos y además las
ganas en el pueblo para que yo vaya a intentar suerte en Buenos Aires. Hice lo
que había que hacer: intentar una aventura de hacer humor en Buenos Aires,
teniendo una mujer y un hijo, hipotecando la casa para no deberle a nadie e ir a
vivir a una pieza de hotel... no era chiste sino que no obedecía al sentido
común. Después están los que te estimulan y están los otros que dicen 'este es
un cabecita fresca'. Y cuando las cosas van bien todos fueron a la escuela con
vos y son todos amigos íntimos. Pero esto es parte de la condición humana y
estas cosas uno tiene que aprender a comprenderlas y a tolerarlas porque uno
aprende con los años que toda intolerancia viene por ignorancia".
¿Imaginaba por aquel entonces que cuatro décadas más tarde
sería un referente del humor argentino?
"No pensaba en eso. Mi ilusión era que nombren mi pueblo
por radio, todo arranca con escuchar un programa que se llamaba 'El canto cuenta
su historia'. Yo lo escuchaba por radio, radios a lámparas todavía, y
nombraban todas las provincias menos el Chaco y entonces
dije 'habrá que empezar a escribir y componer'. Y entonces armamos un conjunto
que se llamaba 'Los Cardenales'; cantábamos estas cosas y después se nos murió
uno de los integrantes muy joven y armamos otro staff donde estaba Jovita Díaz,
que es a quien invité a ir a Cosquín y que salió elegida revelación. La
delegación ganó en su rubro y yo triunfé como cuentista y recitador".
"Dentrando a salir" es el título de una gira de
características 'chalchaléricas', por lo interminable que parece ser. Más allá
de que le lleve mucho tiempo cumplir con la serie de presentaciones pautadas.
¿La decisión es definitiva?
"Estoy entrando a salir... cuando cumpla con todos los
lugares que prometí ir con este repertorio, ahí bajo la cortina. Es una suerte
de gira despedida. Por ahí, yo quiero detener un poco el vuelo pero no detener
el humor, entonces hago la "gran Bill Cosby": hago un recital, lo dono y lo
grabo y vendemos esas grabaciones sin que tenga que yo andar recorriendo el
país. O sea como Los Beatles, seguimos con las grabaciones y sin hacer más
recitales".
¿Cuánto tiempo exactamente va a durar esta gira despedida?
"No creo que pueda alcanzar el año porque hay una gira
internacional también; arranco en marzo en Australia, vuelvo, empiezo por acá y
después tengo que ir a España y vuelvo y sigo por acá y después voy en agosto a
Estados Unidos y Canadá. Prometí a todos que iría a hacer los shows y a medida
que se enteran las colectividades argentinas y uruguayas de estos países quieren
que vaya. No creo que me alcance todo el 2004 para la gira nacional, seguiré
medio año más. Dentro de los shows en Capital Federal tengo pensado hacer el
Teatro Opera en septiembre u octubre y después seguiré con otros lugares que
tengo que cumplir".
¿Los shows del Opera terminarán en disco y DVD?
"Sí, es algo que tenemos en el proyecto original de esta
gira. En el comienzo de este espectáculo, tal como sucederá los lunes en el
Hermitage, se verá una compaginación en video con lo que yo abro Cosquín hace 40
años. Es algo así como una autobiografía donde yo asumía en el escenario de
Cosquín que era hijo de gringos, que fue uno de los grandes atrevimientos según
el jurado porque en ese momento todos los folkloristas querían ser parientes de
Güemes. Y yo asumí que era hijo de gringos y eso está ilustrado con algunas
imágenes de la provincia y algunas cosas que pueden llegar a ser sorprendentes".
¿Cómo es el repertorio que eligió para esta ocasión?
"Me meto siempre con nosotros los argentinos, con cosas de
los chicos, con la relación matrimonial, con las ocurrencias de los animales, me
gusta mucho esa suerte de fábulas pero con la picardía de los animalitos
nuestros, o sea el loro, la liebre, el zorro; y después está la relación del
hombre con el animal, donde aparecen algunas convivencias que son graciosas. Y
también me meto con historias de nosotros los provincianos con las venidas a
Buenos Aires. Y ahí repaso historias de 40 años atrás". |
|
Bioliografía:
Nuestro
Canto del libro "Literatura Regional de Eduardo Gómez Lestani"
Dentro de
este menester artístico de contar cuentos apareció en el país Luis Landrisicina
chaqueño de Villa Ángela, en 1964 obtiene un premio en el festival de Cosquín
por su intervención. De allí en más comienza a frecuentar los medios de
comunicación y se convierte en el plano del éxito más importante de su género.
Cuál es su género? Narra cuentos graciosos, como tantos hacen en el mundo de
espectáculo? Precisamente no. Con Landriscina se inicia un género. Él lo va
creando, no sé si consciente o no, para va dando origen a un género literario,
el de narrador oral. Refiere un asunto humorístico, pero en la travesía desde el
inicio hasta el desenlace se suceden descripciones vívidas de tipos humanos de
gran riqueza y autenticidad. Se suceden afirmaciones al pasar que son verdaderas
sentencias de una sabiduría popular que la sabemos inagotable. El relato que
acompaña a la anécdota humorística, es tan importante como el motivo central,
por la calidad y la garra de la narración es decir, por la capacidad de
amarrarnos a la trama. Podemos esquematizar las claves de los cuentos de
Landriscina, que son las pautas que él respeta, deliberadamente o
intuitivamente, para construir sus narraciones.
Los
personajes son seres humanos, no arquetipos. En sus narraciones las personas son
buenas, malas, contradictorias, ignorantes, soberbias, chismosas, en fin son
paisajes de la vida cotidiana de determinados ambientes, pero criaturas con
encarnadura real aún dentro de la fantasía o dentro de la alegoría.
El narrador
observa siempre una actitud respetuosa para con el personaje-serhumano es decir,
se explotan sus facetas humorísticas pero que no vulneran su dignidad humana. No
se mofa el narrador de los personajes o de sus perfiles.
La
ignorancia como tema de los relatos es frecuentísima, pero la ignorancia, por la
magia del relato se convierte en inocencia y candor, que magnetiza la atención y
moviliza los sentimientos del espectador hacia un afecto respetuoso no hacia la
pena o la lástima. A los personajes de Landriscina queremos protegerlos
ayudarlos, no reírnos de ellos.
La
estructura de las narraciones se parece bastante a la de los cuentos de Horacio
Quiroga. Se inicia con acción, planteando el asunto a relatar. Se suceden en
varias oportunidades acciones que van descubriendo el asunto, alternando con
descripciones o reflexiones que remansan la atención del espectador dándole
tiempo a integrar el relato central y el paralelo, la narración vertebral y los
adornos o enriquecimientos del relato. Para desembocar en un final abrupto, que
interrumpe la narración a la vez que descubre todas las claves de integración y
comprensión del cuento.
La calidad
de todo narrador reside en abrirnos un camino que transitamos con entusiasmo
para conocer el final. El camino deber ser variado, diverso, entretenido,
prometedor de mejores paisajes a cada paso, entonces seguimos en él hasta el
final, con alegría de interés.
La
información que brinda un relato de Landriscina de los ambientes que describe es
cabal, ajustada a la realidad.
La reflexión
que campea en los relatos es siempre de buena fe, edificante, se juega para el
lado de la bondad sin ser cargosa.
Mi
afirmación de que Landriscina es creador de un género puede ser discutible,
quiero dejar claro que le escuché a Angélica Gorodisher una conferencia que
tituló Hans Cristian Anderson y Yo, que en realidad era un cuento, una narración
oral de alta calidad. Angélica Gorodisher es una buena escritora rosarina,
autora de varios libros de cuentos y varias novelas. Debo afirmar que
Landriscina ingresa a la literatura por los relatos orales, por sus cuentos que
dice, no por sus versos que escribe. |
|
ARIEL
RAMIREZ, conocido folclorista argentino, sobre la poesía de LUIS LANDRISINA.
La realidad
que vive en este momento el folklore argentino, se debe especialmente al aporte
de los poetas regionales.
Y aquí surge
con una fuerza telúrica insospechada a la sangre gringa fundida en el panorama
chaqueño a través de poemas y canciones; es el nuevo nombre, la nueva voz del
litoral, el nuevo mensaje que nos trae Luis Landriscina.
Los músicos
argentinos encontrarán en "Un chaqueño canta a su Tierra", todos los temas de
inspiración para las futuras canciones de una región que hoy acapara la máxima
atención del público joven de todo el país.
"Casi
Gringo", es un canto a la Argentina, como Luis Landriscina, muchas generaciones
llevan en sus venas sangre extranjera. La descripción emotiva de esto tan
sagrado que es la familia, a través de este poema, nos toca íntimamente a todos.
Pocos habrá que con tanto vigor y sentido realista puedan describir en un poema
toda la vida de padres y hermanos, de patrias lejanas y de tierra presente, de
patrias lejanas y de tierra presente. En cuanto a "Hubo Pago en el Obraje",
describe un acontecimiento social felizmente, para este país, ya superado; pero
que es necesario tenerlo presente y difundirlo, pues son épocas a las que no se
pueden volver. El Chaco ya dejó de ser país del futuro; no sólo nos ha dado sus
riquezas, sino que también ya sus artistas, desde la escultura, la música, la
pintura, y ahora los versos, nos dan la prueba de que ha madurado y que es ya
una realidad.
Saludo
a Luis Landriscina al entrar por la puerta grande al ámbito artístico nacional.
Ariel Ramírez
Buenos Aires, 21 de agosto de 1963. |
|
LUIS
LANDRISCINA por
Walter Osvaldo Ruiz
Nació en el
Chaco, a él se debe, y por él lucha.
Poeta, sabe
transformar en versos la áspera caricia del viento norte, el sonido monocorde
del hacha en el obraje, el quebrarse del árbol vencido por el hombre, el lento
traquetear del cachapé por las picadas, el misterio del monte bajo el cielo
estrellado de las noches chaqueñas.
Escribe
versos y canciones como una necesidad imperiosa de su espíritu. Y como un
compromiso con su tierra, de proclamar a los cuatro vientos su amor por ese
rincón bravío del territorio argentino, cuya verdad y poesía parecen estar
latiendo en las cinco letras de su nombre indio: ¡CHACO!
Amigo
fraternal del indio le obsesiona el deseo de rescatar para el conocimiento del
presente y del futuro, la riqueza folklórica que esconde el aborigen en su
mutismo casi impenetrable.
Apasionado
por el Chaco, anhela contribuir con su esfuerzo a la creación y difusión de un
folklore chaqueño, para que su tierra también ocupe su lugar en el panorama en
el folklórico argentino.
Cada verso
suyo está proclamado un sincero amor por la tierra chaqueña, crisol de
voluntades donde, al calor del sol de sus veranos, se plasmó una estirpe de
hombres aguerridos que luchan con auténtico fervor por su progreso.
Este es
Luis Landriscina, y ésta, su poesía.
Walter Osvaldo Ruiz
Resistencia, Chaco, 1963 |
|
CASI
GRINGO
Yo soy del
Chaco argentino,
nacido en esta región,
soy tan hijo de esta tierra
que me siento emparentado
al quebracho colorado
y al capullo de algodón.
En mis venas
corre sangre
de la Italia forjadora
de esa estirpe labradora
que en mi tierra se afincó.
...Fueron
gringos mis dos padres
y también los dos hermanos
que desde suelo italiano
con la América soñó.
Aquel sueño
y el destino
los empujaron y un día
a dejar toda mi vida
por otra, tal vez mejor...
y en un buque se embarcó
con lágrimas mi familia
porque allá dejaban todo
con sus penas y alegrías...
a la patria, a sus amigos,
a sus padres, a la villa,
a los sueños de la infancia
que eran carne de ilusión.
Más sus
pupilas mojadas
con llantos de mil ausencias,
se secaron de esperanzas
al ver esta noble tierra
que esperándolos estaba
para borrar con su sol
las noches de tantas guerras;
que esperaba para darles
un arado y una reja,
trigo de paz para el pan
y un rancho para querencia.
Así llegaron
al Chaco
mis hermanos y mis padres
plantando una humilde chacra
rodeada de quebrachales,
pagando en sudor de sangre
sus blancos algodonales
y olvidando con trabajo
las noches de sus pesares.
Luego...
Dios que nunca olvida
premió el sufrir de mi madre
con un puñado de hijos
tan rubios como trigales
y trigueños color sombra
de adentro de los obrajes.
Entre ellos
llegaba yo,
a ver la luz de este Chaco
a escuchar sin comprender
los mil murmullos del campo,
a gastarme las rodillas
gateando por todo el rancho,
y pretenderme de mi madre
para dormirme mamando.
Yo, ni
contaba dos años
Cuando mi madre partiera
para que nazca otro hermano...
Ya nunca la volví a ver
ya nunca estuvo en el rancho,
sólo volvió mi familia
todos de negro y llorando
y mi hermana la mayor
mientras me alzaba en sus brazos
trató de hacerme entender
que mi madre no estaría
nunca jamás en el rancho...
porque Dios la había llamado
para tenerla a su lado.
La chacra
quedó callada
todos hablaban despacio
y yo recorría el patio
siempre buscando y buscando;
más un día se quebró
el silencio con un llanto
que brotaba de la cuna
hecha de rústico palo,
hacia adentro fui corriendo,
los ojos grandes mirando,
y asomado a la cunita
he visto de cerca el llanto...
Era un
trueque del destino,
Mi madre, por un hermano;
así terminó su vida
dejando otra vida en cambio
y se internó tierra adentro
por sujetarnos al Chaco;
porque si yo tengo sangre
de esa gringa de otros pagos
también la tiene la sombra
profunda de los quebrachos,
y si sus huesos y carnes
viven en mi ser andando
también viven en la tierra
de una tumba de este pago
y están abonando el suelo
caliente de nuestro Chaco.
Por eso es
que yo me siento
emparentado a esta tierra;
por eso es que yo, teniendo
tanta sangre de italianos
me siento tan argentino,
tan chaqueño y tan hermano
de las chacras, de los montes
de los indios mocovíes,
de los tobas y matacos
razas todas que en la selva
de entre los cardos brotaron
como fruto de esta tierra
donde mi madre ha quedado.
Todo tiene
algo que ver
con mi sangre y su pasado
por eso, aunque casi gringo
yo quiero tanto a mi Chaco. |
|
"HUBO
PAGO EN EL OBRAJE"
RELATO
CHAQUEÑO
Corre el año
treinta y nueve
en un obraje del Chaco,
Enero lo aviva al sol
como apurando un churrasco
y allí en el medio del monte
entre crujidos y hachazos
la gente distingue un ruido
que no es común en el pago,
es el ruido de un motor
que está llegando a los saltos
porque viene en la picada
queriendo domar las huellas
que le dejaron los carros.
El hachero
que escuchó
dejó amagado un hachazo
y gritando de alegría
se fue corriendo a los saltos
porque ese ruido no es otro
que el ruido claro del auto
en el que llega el patrón
con la plata del salario...
...por eso corren contentos
por eso van a esperarlo
todos quieren ser primeros
en saber la hora del pago
pa'dirse a lavar al rancho
mientras tejen ilusiones
o hacen planes pa'gastarlo...
-Yo voy a
comprar ropa nueva.
-Yo provista para rato.
-Yo viá ver si llego al pueblo
porque no fui en todo el año.
Y otros entre truco y vino
seguro han de liquidarlo.
Y así
entre la algarabía
de preparse pa'el pago
la gente olvida que un Dios
les dio a todos un destino
que es un camino marcado
y que si alguno lo deja
se ensume hasta las orejas
en el charco
del diablo
..pero en eso nadie piensa,
...y ya en el medio e'la siesta
las guainas barren un patio
le acomodan los asientos
y cuelgan unos faroles
pa'que sirva pa'la fiesta.
-gritó un
hachero a la gente
-Ya abrió la administración!
y asomó un señor de lentes
que le llaman el contador,
se escuda en un mostrador
que encaja contra una puerta
y allí pide las libretas
pa'hacer la liquidación.
-A ver,
Ramiro González.
-Presente -gritó un paisano
que refregando sus manos
se acerca hasta el mostrador.
-Esto es lo que te sobró,
son treinta y tres con noventa
poné el dedo en el recibo
aquí tenés tu libreta...
y sí es que querés chupar
pagá la caña al contado
poque ya saben ustedes
que para el chupi no hay cuenta.
-Ajá -le
dijo González-,
Traiga nomás esa caña
Ya que es plata lo que suebra.
Y se fue a esperar el baile
Prendido de la botella.
Y así sigueron pasando
los hacheros en cadena,
cada hachero un eslabón
cada eslabón una pena,
penas que pronto olvidaron
con esa caña que quema,
porque todos se llevaron
para el baile su botella...
Hasta que
llegó la noche
en aquel rancho de fiesta
fiesta pobre del hachero
que no sabe ni una letra
y el que montado en sus sueños
quiere escapar rienda suelta
por el camino del vino
hacia una vida más buena...
...pero el vino es traicionero
y lo aparta de esa huella
él lo empuja desde adentro
para que vuelva a la fiesta
y lo invita que demuestre
que es más hombre cualquiera,
porque el vino manda fácil
cuando el hombre es sin escuela.
Y así
comienza la cosa
tal vez por una zoncera
empieza la discusión
los ánimos se caldean
y después de un empujón
ya está lista de pelea.
Benítez quiso sacar
a la novia de Cabrera
y el novio en cuanto lo vio
copó la banca en la fiesta.
-No chupe si es que no aguanta
y conmigo no se meta
no sea de que lo planche
de un cachetazo en la jeta.
Y ese fue
todo el motivo
que originó la tragedia.
Benítez sacó el cuchillo,
también lo sacó Cabrera.
Y al pobre viejo don Castro
cuando vino a separar
Benítez le erró un puntazo
Que de darle lo bandea;
los cuchillos se encontraron
se gatearon como fieras,
Benítez perdió dos pasos
que fue ganando Cabrera,
se hicieron unos amagues
como estudiando flaquezas,
Benítez tanteó el destino
dejando la guardia abierta
y el otro que no era manco
lo convirtió en osamenta.
...Y allí
empezaron los gritos
las lamentaciones y quejas,
el patrón vino corriendo
se agarraba la cabeza
y le echó mil maldiciones
a los que hicieron la fiesta...
...el muerto era buen hachero
y perderlo era una pena...
el contador de los lentes
que llegaba en camiseta,
mirando dijo en voz alta
sin reparo a que lo oyeran:
-Cuando nó, estos negros tapes
no van a andar en pelea
tienen plata y ya se chupan
más vale que ni nacieran.
-No, mi amigo, no se pase
que también es culpa nuestra
-dijo el patrón en un tono
como a callarlo sin seña.
-Nosotros trajimos plata
y vendemos ese vino
que fue el que tomó Benítez
y hecho sangre ahora chorrea.
Aunque de todas las culpas
la mayor es la ignorancia
de esta gente sin escuela,
que se divierte a su modo
ya que chupar es su fiesta;
no se divierten mejor
porque nadie les enseña,
lo mismo que el trabajar
y ese vivir como bestias,
o el de no saber firmar
por no conocer las letras,
fue por que nadie les dijo
que en el pueblo hay una escuela
donde hay un director
y tal vez una maestra,
que ya hubieran evitado
hace rato esa pelea,
con esos dones de padres
que brotan de su paciencia...
...pero ya no pudo hablar
se hizo el duro a su manera
y se corrió pa'lo oscuro
disimulando su pena...
Y en el medio de aquel patio
como una muestra inservible
de otro tipo de coraje
se fue apagando Benítez
tendido en un viejo catre;
la noche se hizo profunda,
quedó en silencio el obraje,
un hacha quedó sin dueño,
un hijo quedó sin padre,
y un cuzco pensó pa' adentro
y estaré solo en el rancho
ya no hará falta que ladre.
Allí quedaba
ese hachero
personaje de una historia
escrita en su propia sangre
para carne de los chismes
de las viejas del paraje
o pa'que al llegar al pueblo
en un cajón sin lustrarse
la gente diga tristona
"HUBO PAGO EN EL OBRAJE". |
|
CHACO
¡Chaco!...Provincia pujante
en la vida de la Patria,
tierra que antaño fuera
rugir de tigres y hachas,
de gente que por poblar
morían a punta de
lanza,
porque el malón no perdona,
su defensa es la matanza.
Tierra
de selvas tupidas
y también de extensas pampas,
de chacras entre los
montes
de mucho tiempo sin agua,
de cañadas y de esteros,
de bichos de toda laya,
de las mangas de langostas
matadoras de esperanzas.
Tierra de
surcos rebeldes
que a veces no devolvían
lo que el hombre les prestara;
de obrajes con jornaleros
que vuelcan su alma en el hacha,
sus vidas son de los montes,
de la miseria y las farras.
Pero
al telón de ese Chaco
El tiempo lo va cerrando
Y donde el tigre rugía
Hoy
hay tractores arando.
Se acabaron
los malones,
las tribus se han vuelto mansas
y están chuseando la tierra
con rejas en vez de lanzas.
Ramillete de
indios fuertes
de melancólicas razas,
son también hijos del monte
simbólicos como el hacha.
También las
guapas mujeres
junto al hombre que eligieron
van al obraje o la chacra
y no es de menos valor
el gringo de tierra extraña
que se metió en nuestros montes
y luchó en pos de sus ansias.
Tuvo que
afrontar mil contras,
ahuyentar penas que matan
y en la lucha por la vida
aprendió a querer mi Patria.
Ese puñado
de cosas
más voluntad y esperanza
fueron levantando al Chaco
al nivel de sus hermanas.
Hoy sigue
golpeando el hacha
y la reja no descansa
por ello los pueblos brotan
como por el arte de magia.
Los caminos
se hacen anchos,
se va agrandando la Patria
y el algodón de las chacras
va curando las heridas
de los quebrachos que sangran.
¡CHACO¡
Provincia querida
que al progreso se encamina,
hoy abraza a sus hermanas
de ésta, mi tierra argentina. |
"Maestra de campo"
de Luis Landriscina.
Por la pereza del tiempo
el otoño estaba tibio,
ya que en el Chaco, el verano
es como dueño del sitio.
Y a veces demora en irse
sin importarle el destino.
Por eso es que aquella tarde
cuando bajó en la estación
del lerdo tren en que vino
su cuerpito era una brasa
por nuestro clima encendido.
Y se quedó en el andén
como asustada y con frío
por ser mucha juventud
pa´ terreno tan arisco.
A más mujer, buena moza
y en pago desconocido.
Y allí se quedó parada
en vago mirar perdido por,
por querer disimular
su temor a estar tan sola
y sin saber el camino.
Pero al momento nomás,
las toscas manos de un gringo,
callosas de tanto arar
y de pelearlo al destino
se acercaron bondadosas
y con ternura de niño
le dieron la bienvenida
en nombre de la escuelita
que hace mucho la esperaba
triste en el medio del monte
pa que alegrara a sus hijos.
Subieron al viejo carro
de aquel colono sufrido, y
y comenzaron a andar
entre una nube del polvo
por el reseco camino.
Cuando llegaron al rancho
la noche ya había encendido
sus farolitos del cielo
y el canto triste del grillo,
y fue por eso tal vez
que entre las cuatro paredes
de aquel su humilde cuartito
una angustiosa tristeza
entraba a clavar cuchillos
como queriendo matar
esa noble vocación
que en su pecho había nacido.
Pero llegó la mañana
y el sol con todo su brillo
desdibujó las tinieblas
que habían querido torcer
las huellas de su destino.
Y aunque llorando por dentro
masticando soledad
en aquel lejano sitio
puso firmeza en el paso
y fue a buscar el amor
de aquel puñado de niños
que hace mucho la esperaba
en la escuelita de campo
clavada en Pampa del Indio.
Y desde entonces su vida
se hizo horcón de guayacán
se hizo paredes de adobe
se hizo terrón para el quincho
y armó con todos sus años
aquel rancho para el alma
con un letrero invisible
que decía en letras de amor
"aquí hay saber y cariño".
Y fueron 30 los años
y fueron muchos los niños
que luego se hicieron hombres
y mandaron a sus hijos.
Ella, ella no pudo tenerlos
porque la flor de su vida
se marchitó entre los montes
y nunca llegó el amor
a golpear en la ventana
de su rancho de cariño.
La escuela, la escuela
le había pedido
hasta ese sacrificio
que se quedase soltera
porque precisaba intacto
todo el amor que tuviera
para entregarlo a los chicos.
Y en eso, en eso de darlo todo,
un tibio día recibió
en una nota oficial
algo que la estremeció:
después de mucho esperar
el concejo le anunciaba
que había sido jubilada
en premio por su labor.
¿Era premio o era castigo?
mil veces se preguntó.
No se vaya señorita,
quédese a vivir aquí,
si nosotros la queremos
por qué se tiene que ir.
Esas voces y unas manos
que se agitaban sin ruido
fueron únicos testigos
de aquella amarga partida.
Ella entraba en el olvido
allí dejaba sus años
allí dejaba su vida.
La polvareda del sulky
y manitos color tierra
fueron su único homenaje
en aquella despedida.
¡Adiós señorita Rosa!
¡Adiós maestra de campo!
en usted a todos les canto
los maestros de mi tierra
no sé si mi estrofa encierra
y expresa lo que yo siento,
pero tan solo pretendo
oponer a tanto olvido
mi simple agradecimiento,
ya que la Patria les debe
el más grande y merecido
de todos los monumentos.
|
|
Notas
Periodísticas de la Despedida de Luis Landriscina en Villa Angela |
|